El Corazón del Mundo Nuevo está en el Carchi, del Ecuador
11 de abril de 2018
Por Kléber Mantilla Cisneros
Antropólogo y periodista ecuatoriano
La pesca depo
rtiva es la atracción turística del poblado ‘Corazón de Mundo Nuevo’. Unas 20 casitas y una escuela rústica encierran a una plaza de cemento que pertenece a la parroquia Goaltal, en Espejo, un cantón de la primera provincia del norte serrano, el Carchi, del Ecuador. Después de pasar por una entrada al terminar un puente colgante, hecho de madera y unas tiras de hierro, se percibe un clima de sub-trópico, muy húmedo y algo caluroso. En aquella espesa vegetación propicia para la producción de café, tomates, plátano y naranjas se ubican las lagunas de truchas, en el medio de dos brazas de río. Un hábitat acogedor para jilgueros, mirlos y otras aves que pulen con detalle un intenso paisaje colorido. Un kilómetro más allá, desde el poblado que muestra el realismo mágico latinoamericano, en cada árbol y huerto, se encuentran más lagunas y criaderos de truchas junto a sistemas de represas, plantas de agua y el río Mira.
Edison, un protagonista de la zona, es dueño de las cañas de pesca y se dedica además a cultivar café. Él tiene mejillas coloradas y dientes blanqueados con la pepa de guaba. Cuenta que existen unidades básicas sanitarias en ocho comunas para atender a los pescadores y aficionados a la caza de conejos. Sin embargo, las mordeduras de culebra, desde hace un lustro, dejaron de ser el temor comunitario y se pasó a otro tipo de trabajo cotidiano. Ahora, la preocupación del poblado es asistir a los turistas y recién llegados de todo el país, a que sepan usar la infraestructura disponible. Las instalaciones de hotelería implementaron agua de lluvia recolectada para duchas y sanitarios. Todavía existe la dinámica de aprovechar lo que la tierra ofrece y los desayunos con frutas de temporada son ingredientes de un menú de exigencia. En la caña de pesca se insertan cuicas sacadas de la tierra fértil más negra y profunda de las colinas.
El escenario
se completa con esa topografía e hidrografía que aún el urbanismo no ha infectado. Los caminos de herradura están allí y el bosque tropical oculta animales como la guanta, el armadillo, la pava de monte y loros. Para evitar el despoblamiento del lugar y el bajo impacto ambiental se implementaron proyectos de turismo ecológico, turismo de aventura y deportes extremos: terrestres y fluviales. Ecuador tiene 1.640 clases de pájaros, unas 4.500 especies de mariposas, 345 de reptiles, 358 de anfibios y 258 de mamíferos. Pero el Carchi abarcaría un 10% de todo, pues es una puerta de entrada del turismo y el comercio en un ecosistema entre frío andino y trópico, una mezcla de los recursos naturales y culturales que ofrece deportes para practicarlos en su paisaje natural: ciclismo de montaña, rafting, montañismo, rappel y Espeleología.
No muy lejos, existe
n especies nativas únicas como el frailejón y el colibrí. La Reserva Ecológica El Ángel está próxima y se proyecta la instalación de museos bióticos pues existen evidencias arqueológicas, artesanías, el senderismo de aventura y el dominio de nueva técnicas de salud a través del conocimiento botánico. El turismo agrícola ofrece el cultivo de papaya, plátano, piña, morocho, yucas, limón, naranja, naranjilla y la crianza de animales como el caballo, gallinas, cerdos y ganado vacuno. Hoy se mantienen como actividades familiares.
Algo para no olvidar ni dejar de visitar es el volcán Chile, un guardián de los páramos cubiertos de frailejones y anaranjados atardeceres. Allá se encuentran las lagunas de Voladero, El Salado, la Encañada y la Laguna Verde. Hay aguas termales como el balneario las Caleras. Tal vez es cierto, que el inicio del ‘nuevo mundo’ nace en el ecoturismo y los deportes de aventura, al menos. De hecho, un buen turismo siempre inicia desde lo más profundo del corazón de un viajero. De un sabio aventurero.
Redactado por:
Gabriel Caisaguano
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