SITUACIÓN POLÍTICA EN ECUADOR

Tres razones de cárcel

Por Kléber Mantilla Cisneros

Periodista

 

La geopolítica internacional tiene mutaciones extrañas y antes de cambiar los sistemas de seguridad e inteligencia de Ecuador es clave anotar variaciones internacionales. El sistema de defensa antimisiles, el control de los ‘hachers’ en la tecnología y los principales acuerdos de transferencia de tecnología en bases de datos usados en procesos electorales hacia el populismo latinoamericano se establecieron en Rusia. No con China ni en los EEUU. que perdieron, hace rato, la guerra ideológica sobre el libre mercado y la competencia. Esto no por la incompetencia del magnate Donald Trump y su retórica dogmática y populista sino por el descuido de autodestruir la ideología de su nación y empeorar las condiciones de vida, la huella ambiental, levantar muros y otros factores bio-ambientales. En tecnología se enfrentó con Amazon, atacó a Facebook y Apple fue su reducto limitado. China, en cambio, optó por permanecer como acreedor principal de las fracasadas economías sudamericanas del socialismo del Siglo XXI.

El ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, como Luis Ignacio da Silva, Lula, de Brasil y pronto Nicolás Maduro, de Venezuela, tendrán que responder por situaciones similares que muestran: fracaso económico, exceso de propaganda y corrupción desbordante.

 

Los tres a un pelo de la cárcel.

¿Pero por qué Rafael Correa irá preso?  

Uno: Rafael Correa manipuló la legislación para sobre endeudar el país. Uso un lenguaje figurado y silencio cortes para cambiar normas y procedimientos. A su gente convenció a través de engaños pero que son detectables. El Decreto 1218 le permitió distorsionar los cálculos del PIB, desvió los límites permitidos de deuda exterior y entregó petróleo a China a cambio de dinero. Hecho ilegal según la actual Contraloría.

 

Dos: la invención de un día para el culto a su personalidad le pasa factura. El 30 de septiembre de 2010 después de una rebelión laboral de la fuerza pública, su aparato de propaganda inventó un supuesto auto golpe de Estado donde se cometieron delitos de lesa humanidad. Él autorizó una balacera en una zona de hospitales, apresó ciudadanos inocentes, murieron elementos armados y forjó documentos y otras pruebas. La denominada Comisión 30-S fue una patraña para el autoelogio de sí mismo.  Hoy la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos recepta las denuncias.

 

Tres: el delito de encubrir a farsantes y rateros está pendiente. Los casos por salir a la luz: el negociado en la Universidad Yachay y su engaño técnico a la fe pública, la entrega de lingotes de oro a la firma Goldman Sachs, la quiebra de medios de comunicación incautados por el uso de sabatinas, los precios de las carreteras más caras, el robo de 3.200 piezas arqueológicas de una colección particular a cargo de la Agencia de Garantía de Depósito (AGD) y del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, las alianzas rotas con gremios del transporte público que burlaron leyes para evitar mejorar la calidad del servicio público, los miles de maestros jubilados impagos y la quiebra de la seguridad social por la introducción del asistencialismo sin dinero, la auditoría de viajes, hospedajes, cenas, autos y dispendio generalizado. En fin, demagogia, mentiras y agresiones verbales le permitieron control y dominio que hoy un país le reclama por fraude.        

 

Redactado por

Gabriel Caisaguano

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